"Nada es constante excepto el cambio..." Heráclito (Sec VI AC)



miércoles, 16 de octubre de 2013

La carreta delante de los bueyes

Se da la paradoja de que muchas organizaciones se lanzan a trabajar en el mundo de las redes sociales sin antes haberse preparado para trabajar en red. La consecuencia es que las redes sociales, unas herramientas extremadamente útiles, se transforman en un problema.

Y es que previamente, a mi juicio, la organización que pone en marcha estos elementos ha de estar capacitada para el reto al que se enfrenta. La primera pregunta que hemos de hacernos es: ¿nuestra organización es capaz de evitar las disfunciones que se pueden producir por asumir estas tareas, cuyo último objeto es, o debería ser, responder a las demandas que van a trasladarnos los ciudadanos?

En tiempos de transparencia los ciudadanos están en su derecho de conocer todos aquellos aspectos de carácter público que son de su interés. Las redes sociales son un vehículo que permite una interacción en tiempo real y con una versatilidad sorprendente. ¿Podemos, pues, ser tan ágiles cómo exigen estas herramientas?

No hay modelos que nos aseguren el éxito. Cada organización responde a unas necesidades y hay que conocer bien nuestras opciones y, antes de acometer este desafío, reflexionar acerca de si la cultura de nuestra casa, la forma en que hacemos las cosas, está a la altura de las exigencias de los ciudadanos.

No se trata aquí de paralizar la iniciativa de las personas más proactivas de nuestra organización, cuya tendencia es incorporar las innovaciones tecnológicas antes de que estemos en disposición de utilizarlas inteligentemente. Sin embargo, se ha de ser consecuente con las posibilidades con que contamos. Muchas iniciativas se han frustrado antes de comenzar por poner la carreta delante de los bueyes, si se me permite el casticismo.

Consumamos el tiempo que sea menester para analizar el entorno en el que nos movemos, tanto el externo como el del lugar en el que prestamos nuestro servicio. Maduremos la decisión antes de subirnos al carro y, sobre todo, seamos conscientes de que lo más importante es que la organización esté en condiciones de enfrentar este reto con garantías.